Ya sé quien eres, puedes quitarte la máscara de verdugo,
puedes intentar ocultarte pero te sigue un aura profana de decadencia,
tu hambre de control degulle cada rincón de compasión en tí,
tu corazón está frío y podrido.
Tu gracia reside en el lamento de otros, tu risa en su llanto,
pretendes ser un mesías, pero sólo eres Judas,
pues tu mano derecha estrecha alianzas,
mientras la izquierda lleva un arma cargada.
Pero la energía perpetua es justa, y pronto llegaré a la cima,
estiraré mi mano para ayudarte a subir,
y cuando sea yo tu único soporte
te contemplaré caer.
Todo lo que construíste se derrumbará sobre ti,
y los cuervos que criaste te sacarán los ojos,
te arrastrarás buscando piedad, pero nadie te oirá,
entenderás entonces que estás completamente solo.
Pero no temas hasta entonces gran titán, que el respeto y la admiración que mereces siempre prevalecerá, incluso cuando tus fantasmas te devoren desde dentro,
aguardaré sin prisas como tú has hecho con Urano,
y te dedicaré una sonrisa cuando la soledad sea lo único que te acompañe.
Zeus.