la obscenidad de la cotidianidad

la obscenidad de la cotidianidad
¿Sabes vivir? o sólo existes..

sábado, 5 de julio de 2014

Poesía tetrahidrocannabiniana 3





El ángel del tiempo fornicaba con su tatarabuela
para disolverse formando una paradoja
sin querer moldeó  un bucle eterno
pues ignoraba que ahí nacía la esencia de las dimensiones.

¿A dónde vamos los muertos?
gritaba una flor entre las mazmorras
que sucumbió ante la seductora muerte
una de tantas, se expandía al infinito mi mente
las cultivaba yo, desde que aún no nacía
entre ríos de electrones bebí la suave ambrosía.

Dijo el mentor, revelen algo que sea medible
nació entre la nada algo que se llamó materia,
entre caballos de luces perplejos se anonadaban
por la hazaña lograda en el experimento de la conciencia,
si el pensar es sólo la orilla de ese cuerpo que escupe humo
se abre una puerta que me saca del mundo.

Ya mejor voy a guardar silencio
permitiré un momento más crecer a mis alas
dentro de poco tomaré vuelo
pues pronto seré yo aquel ángel que mencionaba.

El tercer ojo




Me gustaría que alguien curara a mi tercer ojo
pues es el único que percibe la realidad sin sostén
que bebe el vino de la esencia que fermentó del placer
Mientras cabalga hasta la tundra entre los duendes de miel,
cómo percibe las sensaciones que sólo guarda para sí
me estremecería saber cómo poderlas traducir
pues mis palabras son sólo escalones
intentando llegar a un etéreo cenit.

Mi tercer ojo venda con mantos desde los luceros del fin
aullando desde los fondos de mi espíritu pasa a través de mí,
lucrando con nuestras mentes
burlando cruelmente ante la materia
mi ojo disuelve las cosas que van
por fuera de mi cabeza.

El tercer ojo ríe y el tercer ojo llora
como un bebé hace pucheros y se queja cuando se lesiona,
se vuelve piedra cuando no se valora,
el ojo que mira en la dimensión de la idea
tejiendo la seda que cubre los pensamientos
que viajan de forma discreta en el tiempo
sutílmente devoran lento el universo.