la obscenidad de la cotidianidad

la obscenidad de la cotidianidad
¿Sabes vivir? o sólo existes..

lunes, 31 de marzo de 2014

La residencia



Era una tarde color humo, como esas en las que se piensa que en cualquier momento podría caer el cielo a pedazos, y un horizonte que daba a una infinita profundidad, en una vieja residencia alejada de cualquier lugar, con una fachada como de tiempos victorianos, hermosa y lúgubre al mismo tiempo, un sentimiento de resignación y desesperanza podía percibirse desde dentro de las ventanas, desde donde miraba yo. Dentro de ella se llevaba a cabo algo parecido a un macabro experimento social con varias personas, disfrazado de  concurso, el que dejaban a catorce participantes viviendo dentro de la casa sin ningún tipo de explicación o instrucción más que el hecho de que debían cumplirse las tareas de cada uno, en tiempo y forma, con una hora de comida establecida para todos los desafortunados participantes, nos dejaron cerca de un mes, y de alguna manera parecíamos comenzar lentamente a acostumbrarnos.  No fue sino una mañana muy lluviosa, donde parecía que el cielo nos compadecía con su llanto por lo que estaba a punto de comenzar, mientras esos altavoces empolvados que reposaban en las esquinas superiores de varias habitaciones de la casa, realmente viejos y gastados, con un sonido chirriante y de estática de fondo, comenzaron a funcionar.      
A partir de ese momento, comenzó la competencia, nos lo aclaró la distorsionada y perturbadora voz, el espectáculo humano donde cada  noche debía morir alguien, el número de participantes era similar al número de noches que tenían que cubrirse a partir del inicio de esta, de modo que de los catorce, de los mismos con las que poco a poco nos habíamos familiarizado, sólo sobreviviría uno, mientras que los demás serían asesinados uno a uno cada noche ante la llegada de “ellos”, un pequeño grupo de entidades, personas, o monstruos, no sé,  que jamás debían ser vistas sino solo por el pobre seleccionado para morir esa noche. Para ganar la libertad, uno antes debía sobrevivir hasta la última noche, donde a los dos finalistas se les daría  una llave, la cual abriría  una especie de horno muy antiguo, donde el más apto de los dos sobrevivientes lograría ponerse a salvo, mientras el otro sería arrastrado de la habitación violentamente, y  a través de las pequeñas rejillas de la puerta podría verse todo el espectáculo sin correr peligro. Así permanecería  hasta ser rescatado en la mañana ganando su libertad automáticamente.
Para tener derecho a participar por una noche más de vida, debían cumplirse ciertas tareas durante todo el día, pero no cualquier tipo de tareas, sino de tipo surrealistas, que incluso rayaban en lo absurdo, carentes de significado. Una de las tareas que recuerdo fue transportar unas gallinas en una balsa, debía cuidar que ninguna cayera al agua, y llevarlas al otro lado del agua, cabe mencionar que esto era en un pantano donde había caimanes y cocodrilos, así que también debía cuidarme. Otra tarea de tantas que tuve que realizar fue la de llevar un pájaro muy colorido y sin alas a una cabaña vieja, custodiada por linces ciegos, tuve que escabullirme despacio para que los invidentes felinos no intentaran atacarme o a la pequeña ave, y debía colocarlo dentro de una jaula dorada, y no retirarme hasta que esta comenzara a cantar. Otra que recuerdo muy bien fue la de ponerme una especie de traje antiguo, como de burgués, que tenía unos resortes muy elásticos y delgados, que simulaban ser hilos unidos a unas estructuras de madera, luego debía maquillarme de la manera que se me había indicado, utilizando una peluca blanca de tipo aristocrática al mismo tiempo, y debía bailar al ritmo de una caja musical antigua fingiendo ser una marioneta, dentro de una habitación con muy poca luz, todo esto mientras una mujer  muy anciana y tuerta me contemplaba sentada en una mecedora, su rostro no reflejaba expresión alguna, era como si estuviera muerta pero con los ojos abiertos, yo intentaba moverme con la mayor gracia posible, movía mi cabeza en círculos al ritmo de la empalagosa melodía de la caja, el objetivo de esa tarea era hacerla sonreír, pero la anciana tenía un rostro tan duro como el de un guardia inglés, la canción llegó a una zona media con un arpegio bastante curioso, así que intenté dejarme llevar, comencé  a adoptar una posición parecida a la de una bailarina de ballet de esas cajitas musicales antiguas, mientras giraba despacio sobre mis puntas de los pies, luego de unos cuantos giros mientras uno de mis puntiagudos zapatos se levantaba del piso en una exagerada zancada, movía la cabeza hacia delante y atrás, mirándola fijamente a los ojos, y mis manos se movían en forma de olas, luego la otra pierna realizaba la misma acción, dando una lenta caminata hacia la anciana, una escena algo perturbadora, pero estando a un par de pasos de la anciana, ella comenzó a hacer una mueca aterrorizantemente tranquilizadora, era una sonrisa bastante macabra, pero comenzó a aplaudir a un ritmo torpe y pausado, lo que significaba que había logrado mi objetivo.  Todas estas bizarras tareas debían llevarse a cabo antes de una hora establecida, que era la hora de ir a dormir, ya en los dormitorios, a determinado momento de la noche, “ellos” llegaban, después de que se escucharan unas campanadas, se escuchaba el sonido de las puertas rechinar hasta abrirse, y un viento frio inundaba el gran dormitorio, el pavor de la escena llevaba a cubrirse el rostro con las sábanas, pues teníamos prohibido mirarlos, aunque si no lo estuviera, tampoco hubiera querido verlos. Entraban en silencio y todo el dormitorio quedaba en silencio alrededor de un minuto, mientras elegían al “menos apto” mientras  fingíamos estar dormidos, permaneciendo inmóviles y solo rezando para no ser el seleccionado de la noche, el silencio era roto bruscamente por los gritos del desafortunado pero nadie veía nada, tampoco sabía cuándo le tocaría sino hasta el momento en que era arrancado de su cama. A veces los gritos eran tan horripilantes que ni siquiera era uno capaz de reconocer la voz de la persona que se llevaban, y de modo que nos levantaban muy temprano  a iniciar con las tareas y a diferentes horas, a veces no sabíamos hasta la hora de la comida a quién habían llevado.
Ya habían pasado varias noches, los sobrevivientes habían sido elegidos y arrancados del dormitorio uno a uno, como las reglas lo indicaban, ignorábamos que era lo que sucedía después de ser llevado por “ellos”, sólo se sabía que al final morían, pero por alguna razón el solo pensarlo erizaba cada uno de los vellos de nuestro cuerpo, algunos se suicidaron al ver que no habían cumplido todas las tareas del día, aunque nadie sabía qué tareas cumplían o no los demás, ya  teníamos prohibido hablar de eso, o a veces todos cumplíamos todas, así que el siguiente criterio de selección era al estar más debilitados, pues algunas tareas eran tan severas que uno fácilmente salía con heridas durante su realización, de modo que la presión a veces hacía perder la cabeza de los más lastimados, pues sabían que ellos serían los posibles condenados.
 Sólo quedábamos mi hermano y yo, habíamos tenido la fortuna, supongo,  de escuchar una noche antes como nuestra mejor amiga era arrastrada mientras rogaba que fuéramos elegidos cualquiera de nosotros en vez de ella. Ambos habíamos cumplido todas las tareas hasta ese día, pero sabíamos que sólo uno saldría con vida. Nos vimos las caras una vez más en la hora de la comida, la cual siempre  estaba servida a nuestra llegada, era una comida insípida, incolora y con un olor raro, pero a la que nadie antes le hizo el feo. Comimos mirándonos, sin decir una sola palabra esta vez, luego que terminamos volvimos a cumplir diferentes tareas cada uno igual que siempre.
Esa noche, la cual sería la última para alguno de los dos, y por lo tanto también del enfermo espectáculo. Nos sentamos, cada quien en su cama, se sentía un ambiente pesado, lleno de apatía e indiferencia, pues siempre estuvimos al pendiente mutuamente de nuestro bienestar, remendándonos heridas a la hora de la comida, con apoyo moral, entre otras cosas. Pero esta noche, ambos deseábamos que el otro estuviera más herido que uno. Las tareas de ese día habían sido más sádicas y extrañas que las de días anteriores, una de mis tareas consistió en arrastrar a un hombre enano jorobado que al parecer estaba sedado además de amordazado, lo arrastré por un corredor muy largo, para llegar a un corral, donde aguardaban dos enormes y agresivos potros negros, que apenas me vieron acercar, comenzaron a relinchar con fuerza y a intentar morderme, pero estaban amarrados con unas gruesas cadenas, así que coloqué al enano en la marca correspondiente, luego tuve que despertarlo a cachetadas y sacudidas, para finalmente salir del corral y soltar a los caballos. En el segundo que el enano recobró el conocimiento y observó a los caballos comenzó a implorarme piedad mientras las oscuras bestias pisaban con fuerza el pequeño y deforme cuerpo del enano, para luego morderle el cuerpo y finalmente, al dejar el cuerpecillo inmóvil y mallugado, comenzaran a pelear brutalmente.  El otro objetivo consistió en cocinar a un pequeño niño sin piernas, era casi un bebé, como de uno o dos años, probablemente no tenía piernas por problemas de nacimiento, tenía ojos azules, y cabello claro, mi tarea consistió en meterlo en la olla de aceite caliente, y dejarlo ahí dentro hasta que se cociera bien, fue una tarea muy dura, pues el pequeño intentaba salirse sujetando fuertemente el borde de la olla mientras lloraba por el ardor del aceite, yo debía mantenerlo dentro, quemándome los dedos más de una vez al sumergirle la cabecita dentro del líquido casi hirviente, sus manitas sujetaban fuertemente mis dedos, como rogando que lo sacara, pero tuve que ser fuerte y aferrarme a mi propia vida,  quitando sus pequeñas manos cocinadas mientras el pequeño lentamente dejaba de luchar. Luego que por fin dejó  de moverse, lo saqué de la olla y lo coloqué sobre una bandeja metálica, en medio de algunas hojas de lechuga, tal como la tarea lo especificaba.             
Fue un día duro, pero lo había logrado. Mi hermano me miraba con un gesto indiferente, casi rencoroso, creí que lo mejor sería descansar, pero cuando me acosté en mi cama, sentí como si algo me quemara la cara, era mi almohada,  que estaba húmeda de una especie de sustancia ácida, que había sido utilizado en una de las tareas de alguien, rápidamente con mi camisa comencé a limpiarme aquella sustancia levantándome de un salto de la cama, quejándome por el punzante ardor. Cuando acabé de limpiarme, noté que mi hermano continuaba mirándome, sin decir nada, sin emoción alguna reflejada en su rostro, en ningún momento si quiera se levantó de la cama para ayudarme, ni dijo nada después. Creo que era obvio lo que estaba pasando, y justo antes de que pudiera decir algo, se escuchó ese viejo altavoz una vez mas, anunciando que esa noche sería de cortesía para los finalistas, así que podíamos dormir tranquilos,  ambos nos miramos de nuevo, y sin decir nada salí del cuarto a pasar la noche en otro sitio.
Al otro día, como era habitual, fuimos después de la alarma para revisar las pizarras, donde había cada una por participante, con su nombre y sus respectivas tareas, cubiertas por una manta cada una, solo podía verse la que le correspondía a uno, a pesar de que no parecía haber cámaras que te vigilaran o algo más que viejos altavoces, durante los catorce días de muerte nunca nadie se atrevió a desobedecer.
Mis tareas comenzarían en dos horas más, así que tenía tiempo para disfrutar mi día, me senté en unas piedras  miré el amanecer, y conforme esto ocurrió fui a prepararme para mis tareas.
Ese día no vi a mi hermano, la comida me fue llevada hasta donde cumplía mis deberes, los más simples y burdos de todos los que llevé a cabo, lo único que tuve que hacer ese día fue arrancar con una vara un panal de avispas que colgaba de un árbol, y tirarlo al pantano, otra consistió en sembrar unas semillas a fuera del corral de los caballos, de manera equidistante, y la última, fue la de escribir mi nombre en la pared encima de mi cama. Al final del día, fui citado en el comedor, donde también estaba mi hermano, había una llave para cada quien, e indicaba que era lo que abría, el  horno antiguo que los altavoces mencionaron antes, donde cabía una persona, con una rejilla en la puerta, ese horno estaba ubicado al otro lado de la residencia, en una cocina como de la época medieval, construida de piedra de río, no sabía dónde estaba ese sitio, y al juzgar el rostro de mi hermano, tampoco él lo sabía, pero a cada quien se le dejó una hoja con instrucciones para encontrarla, ya había oscurecido, y había algo de niebla afuera de la casa, teníamos alrededor de media hora para que uno de los dos se resguardara dentro del horno y así ganar el concurso y su libertad, así que sin si quiera mirarnos comenzamos a atender la hoja, de manera que en unos 20 minutos yo ya estaba llegando al lugar, una construcción pequeña y chueca, muy vieja, era algún tipo de cabaña, apartada  de la residencia, con apenas una leve luz que dificultaba la visibilidad, entré de manera silenciosa, y no vi a mi hermano, pasé por un par de puertas y ahí estaba mi salvación, me acerqué al horno lentamente, pasando por un baño entreabierto, y un cuarto donde se guardaban cosas viejas, mientras caminaba en cuclillas, voltee rápidamente al escuchar un rechinido en el piso de madera, y lo vi, era mi hermano  que sujetaba una botella rota en la mano, sin decir una palabra se me lanzó encima intentando apuñalarme con la botella, pero lo sujeté y comenzamos a forcejear, el comenzó a darme golpes y patadas, e intentó golpearme contra la pared del baño, pero su condición no lo favorecía, tampoco su joven edad, y de un golpe en el rostro lo hice para atrás, él era menor que yo, y estaba más debilitado por las tareas, así que pude quitarle la botella con la misma que lo golpee sin piedad, luego comencé a golpearlo en el estómago con el puño,  mientras él apretaba con fuerza sus dientes por la impotencia e intentaba con desesperación hacerme daño de algún modo. Ya habíamos estado peleando algunos minutos, hasta que comenzamos a escuchar las crudas campanadas, rápidamente lo tomé del rostro con fuerza, intentando terminar con la riña, y sumergí mis dedos pulgares en sus ojos, con todas mis fuerzas, hasta que escuché un leve crujido, el gritó con desesperación y sordo dolor, luego lo solté y corrí hacia el horno, saqué la llave, entré en el horno y cerré, mientras él sin poder ver intentaba llegar al horno gateando ciegamente, voltee a verlo, y vi como se hincó a unos metros del horno, parecía mirarme aunque sus ojos estaban destrozados y sus cuencas oculares llenas de sangre que escurría por su rostro, comenzó a azotar la cabeza contra el piso fuertemente, que acompañaba con una especie de gemidos epilépticos desesperados como si quisiera dejarse inconsciente, justo antes de que detrás de él aparecieran unas siluetas, las mismas que se encargaban de llevarse a cada uno las noches anteriores, ya no quise mirar, me voltee y cerré los ojos apretando los dientes, tratando de no escuchar cómo se lo llevaban aún consiente de la habitación.
Luego de unos segundos, todo quedó en silencio, y tuve una sensación de culpa y tranquilidad, como si a partir de ahora todo fuera a mejorar para  mí, esperé toda la noche ahí dentro para que pudiera ser rescatado a la mañana siguiente.
Al otro día, escuchando el rutinario canto de los gallos, mientras continuaba esperando, noté que todo permanecía aún en silencio, cuando salió el sol salí del horno para ver si ya habían llegado a rescatarme, pero  no había ninguna señal de vida en toda la cabaña, ni en la residencia, estuve gritando para saber si había alguien, pero nadie me respondió, caminé hacia la sala de estar, y ahí, en donde estaban colgadas las pizarras, he visto que la mía aún tiene esa manta, bajo la cual esperan nuevas tareas.  
  

domingo, 30 de marzo de 2014

Poesía tetrahidrocannabiniana

Entre los mares de sal bailaban los carruceles,
mientras el rey del sin fin contemplaba entre sus laureles
cómo las sombras del mal se deslizaban entre las olas,
si él podía transformar de naturaleza a las cosas.

Como la sombra tenaz del caballero del abismo,
como el estado que miente sobre el origen del mismo,
el aura del quebrantado irradia energía antimateria
que solamente adormece ante el manto de la conciencia.

Cuando escribo entonado en humo
entiendo que me ha faltado mucho
porque comienzo a pensar con el cuerpo y a sentir con mi mente,
así como el amo sólo se esclaviza ante sus fieles,
qué de entre ellos, se encuentra una que es muy preciosa
y que masturba al dolor que eyaculó suave gloria
pero cual odio al amor le aclararía de no verse,
aunque el amor ama al odio como la piel al tenerte,
 y donde la nada soñó,  el final es paradoja,
de entre lo inerte nació una flor muerta muy graciosa.

Si siento no pienso
porque si pienso que siento entonces es que no siento
sí la música sabe a delicia, hoy sabe a suaves caricias,
Si soy no estoy
porque estar es sólo aceptar a la conciencia de los demás.

Cual pensamiento emocional de una máquina asquerosa
como el sabor en el mar de una nueva nebulosa
me enterraría en mis pensamientos para perderme en mi mente
como a veces me escondo entre razones que se mienten.

La granja

Un olor nauseabundo inunda la gran habitación en la que habitamos los
desafortunados herederos de nuestra especie, no puedo recordar nada antes de este
lugar por más empeño que ponga en eso, no logro recordar hace cuanto estoy aquí, no
sé si tengo hogar, no recuerdo si tengo o alguna vez tuve familia, no puedo ni
diferenciar el día de la noche. Siento el punto ciego en mi mente, es como si pudiera
andar a saltos sobre recuerdos que tuve muy en la infancia, sólo fragmentos cortos,
recuerdo un día que jugaba bajo la lluvia y cuando bailaba sobre el charco resbalé y me
entró lodo a los ojos, recuerdo también una granja de hormigas que tuve en la
infancia, siempre observaba cómo se movían en sincronía preguntándome, ¿Cómo
hacen para no chocar entre ellas? pero si intento recordar donde vivía o quien era mi
familia, es como si me hundiera en la laguna de mis propios recuerdos, de alguna
manera sé que están o estuvieron, pero se me escurren entre los dedos al intentar
tomarlos.
He notado que cada prisionero en este lugar posee una marca en el brazo, una especie
de cicatriz de diseño muy elaborado, incluyéndome, he visto otras diferentes, aunque
Ignoro el motivo de estas marcas, supongo que se relaciona con nuestro origen o
destino en este lugar, de igual manera hasta el momento no he notado diferencia
alguna respecto al trato que se nos da, así como el motivo de nuestra estancia. Todos
los “días” (o no sé cómo llamarles) en algún momento de éste se prenden unas luces
afuera de nuestra gran celda y comienzan a sonar a lo lejos unos ruidos de máquinas,
muchos duermen aún, así que lo asocio a la madrugada, aunque eso no existe aquí
como tal. Dormimos en el piso, que está recubierto de una especie de goma-espuma
muy fina, se abren unas enormes puertas metálicas y entre destellos de luz blanca se
observan algunas enormes siluetas entrando a la gran sala donde vivimos, unos seres
semi-humanoides robustos de trajes oscuros que les cubren todo el cuerpo, entran y
colocan una especie de tarjeta, sobre un lector, se escuchan unos crujidos metálicos
mientras se abren de las paredes unos contenedores de la misma longitud de éstas,
llenas de una especie de masa grisácea salada, y encima de éste otro de la misma
longitud lleno de agua, luego salen sin decir nada. Con el hambre que tenemos nadie
duda en abalanzarse sobre el inusual festín de aquella materia de dudosa
procedencia, sin preguntar nada tampoco, pues por experiencia he visto que a todo el
que llame la atención de alguna manera en presencia de estos enormes verdugos es
sometido por una especie de bastón eléctrico que al contacto con la piel hace perder el
conocimiento.
Quisiera saber porqué estoy aquí, cual es la finalidad, si he de morir pronto, al menos
me gustaría saberlo, pues la incertidumbre me mantiene en una especie de limbo
mental, pero ninguna palabra sale de esos seres extraños, tampoco ningún interés
especial. Un par de veces he oído algo parecido a un lenguaje, el cual desconozco
totalmente, incluso dudo que un ser humano pudiera ser capaz de emitir aquellos
sonidos, como alaridos de máquinas a medio descomponer entre corrientes de
estática, por decir algo, aunque no logro relacionarlo con algún sonido que hubiera
oído antes como eso.
Veo alrededor de unas quinientas o quizás mil personas en total cohabitando
conmigo, todos entre quince y cuarenta años aproximadamente, completamente
desnudos, y sin cabello ni ningún tipo de vello en alguna parte del cuerpo, supongo
que eso se debe al alimento, o no lo sé, he visto también a algunos prisioneros
desarrollar grotescas protuberancias en distintas partes de su cuerpo, los cuales
rápidamente son apartados de nosotros, había pensado en que entre todos
organizáramos un plan para escapar de aquí, pero parece que simplemente tenemos
distancias abismales entre nosotros, la mayoría están idos, como en un estado de
trance sin hablar mucho ni moverse más que para comer, a veces hablan pero dicen
cosas sin mucho sentido, como si olvidaran en donde están, otros simplemente se
vuelven locos y agreden a otros prisioneros, o incluso a ellos mismos; ayer, bueno, lo
que creería que fue ayer, observé a un hombre que, apenas nos sirvieron de comer,
comenzó a gritar como un animal, corrió hacia la pared de acero y comenzó a azotar la
cabeza sobre aquella superficie sólida, podía escuchar el eco que se hacía en la
habitación y el sonido pegajoso de su sangre entre su cráneo y el frio muro, no se
detuvieron las arremetidas hasta que, víctima del cansancio y pérdida de sangre, se
desmayó. Afortunadamente son escasos este tipo de espectáculos, pues a la primera
muestra de alboroto de algún prisionero rápidamente sale de la sala acompañado de
los seres de negro. Todos los demás, acostumbrados a ese tipo de acontecimientos, no
prestan demasiada atención, sin embargo yo no pude evitar sorprenderme y
horrorizarme a ver aquella demostración tan explícita de desesperación, lo que me
dice que quizás, no tenga aquí tanto tiempo como ellos.
He comenzado a llevar la cuenta de jornadas que recuerdo en este lugar, he decidido
utilizar ese término para referirme al tiempo aquí, llevo cerca de ciento veinte,
también me he tomado la molestia de contar todas las diferentes marcas que hay, he
reconocido once diferentes, al no poder tomarles forma con nada que hubiera visto
antes, las he llamado simplemente por sus números, siendo la uno la mía, que fue la
primera que vi, y así sucesivamente, además de intentar relacionar la conducta de los
individuos respecto a la marca que posee, pero, no he notado nada raro, hay locos con
marcas iguales y diferentes a la mía, las conductas son totalmente homogéneas en
general, no puedo encontrar patrones. También he platicado con algunos prisioneros,
son pocos los que pueden entablar una conversación, muchos simplemente ignoran,
es como hablarle a una pared, parpadean pero no observan nada, otros pocos hacen
gestos y gruñen, así que mejor no insisto. Hay una chica, con una marca similar a la
mía, es muy atractiva, con un cuerpo delgado y contorneado, de ojos almendrados
café claros, no puedo evitar quedármele viendo a sus pechos, son tan bellos y finos
que siento que si no se tocaran con cuidado se desharían en un segundo, me he
acercado varias veces pero nunca hemos podido platicar, parece obsesionada con los
lunares, y cada vez que le hablo, lo primero que hace es inspeccionarme con la mirada
buscando lunares, al ver que apenas tengo un par en el brazo derecho, los observa
detenidamente, rosando las yemas de sus dedos sobre ellos, oliéndolos, y pasando sus
labios sobre ellos como intentando tomarles sabor o textura, sin prestar atención a lo
que le digo, luego me sigue observando, al ver que ya no tengo más, se da la vuelta y
continúa con su bizarra búsqueda en otras personas. Es extraña, pero creo que todo
aquí es extraño, hay un hombre de marca número cinco que dedica su tiempo a ver el
ano de las personas, se acerca a las personas que duermen para luego abrir el
pequeño orificio, lo examina de modo similar que la chica de los lunares hace, a
diferencia de ella, él si es capaz de mantener una conversación, y me ha explicado su
causa, cree que puede leer el pasado de la persona por la textura, el color e incluso la
elasticidad de éste, dice que debe hacerlo mientras la persona duerme porque así no
pone ningún tipo de tensión más que la que su cuerpo de manera natural ejerce,
afortunadamente para él en este sitio no hay día ni noche así que siempre tiene el
material disponible para su pasatiempo, realmente dudo que sea cierto lo que dice, y
de ninguna manera aceptaría que me examinara mientras duermo, pienso que más
bien es un fetiche para él, combinado a la demencia que se fermenta despacio en el
aire que respiramos, aunque no se nota erección alguna ni fascinación diferente al de
la chica de los lunares. Pensé en algún momento que es una especie de coprofilo, pero
no hay penetración de ningún tipo en el ano del inspeccionado ni nada, además de
considerar que aquí nadie defeca, es raro, desde que recuerdo, no he visto a nadie
hacerlo, yo mismo no lo he hecho, ni sentido ganas, parece que el alimento consta
exclusivamente de los nutrientes que necesitamos para vivir, sin elementos no
digeribles ni ningún otro componente que pudiéramos expulsar de nuestro cuerpo, y la
orina que si producimos es filtrada sobre el mismo suelo extrañamente acolchonado
sobre el que vivimos, afortunadamente no almacena olores.
Volviendo al tema, he tenido más suerte con otros individuos, incluso he llegado a
formar algo parecido a una amistad con un par de ellos, he llamado Joe a uno, de
marca tipo tres, de acento extraño, me contó que él nació en este lugar, y que vio
cruzar aquella puerta a sus padres en compañía de aquellos seres cuando él era
pequeño, de ahí no volvió a saber de ellos jamás. Le pregunté si sabía algo sobre este
lugar, sobre su ubicación, o su causa, pero sin pensar demasiado dijo que no, que la
gran mayoría están en aquel sitio desde que tienen memoria, así como lo han estado
sus padres, y posiblemente sus abuelos.
A veces llegan grupos nuevos, igual que otros se van, pero no es importante
realmente, es decir, si estamos o no, ¿qué importa si nada cambia? Me sorprende su
tranquilidad respecto a la situación, parece que podrían morir aquí y no les preocupa
en lo más mínimo conocer la causa o fin de esta granja humana, en serio no entiendo a
estas personas, pero necesito averiguar cómo escapar de aquí, o al menos y en el peor
de los casos, morir en el intento. Joe me dijo que él podría ayudarme a intentar
escapar, el ha observado a otros intentarlo antes, a pesar de que desconoce si viven o
mueren, no regresan a aquel sitio.
Entonces todo está listo, esperaré a que abran las puertas, y en cuanto estén ocupados
colocando el alimento, Joe comenzará a pelear con otro prisionero y al momento de
que el enorme carcelero ponga a soñar a ambos con su bastón eléctrico, intentaré
correr con todas mis fuerzas hacia fuera de la habitación, agradezco el detalle de Joe.
Listo, ya han entrado, Joe comienza a pelear con otro hombre, luego otro se incorpora
a la riña, el enorme carcelero se dirige hacia ellos, ésta es mi oportunidad, por fin seré
libre. Atravieso por las enormes puertas corriendo tan rápido como puedo, paso por
un corredor largo y muy iluminado, que se hace más oscuro conforme avanzo, una
sensación de placer comienza a recorrerme el cuerpo, un cosquilleo, me siento
cómodo, aliviado…
Mierda, ¿qué pasó? Estoy de vuelta en este maldito lugar, no sé qué ha pasado, casi
lograba escapar, y esa sensación, creí que era parte de la escapatoria, pero ahora Joe
me cuenta que apenas salí de la celda me interceptaron, creí que ese bastón
inmovilizaba con descargas eléctricas, pero no me dolió nada, fue incluso muy
placentero, como si tuviera un orgasmo en cada rincón de mi cuerpo, aunque ahora
que lo pienso tiene bastante sentido; ellos no utilizan el dolor físico para someter, sino
el placer, creo que es más inteligente, si utilizaran el dolor probablemente ya nos
hubiéramos revelado hace tiempo, ellos no podrían con el millar de personas que
vivimos aquí, pero al utilizar el placer, simplemente nos amansan. Ahora que lo
pienso, no sólo es el cuerpo, también mi mente está tranquila, aún me quedan esbozos
de aquel sueño, es tranquilizante, hipnotizante, quiero acostarme a seguir soñando,
pero, de la misma manera, y pasando de reojo la mirada por toda la sala, comprendo
ahora cómo fue que quedaron todos de esa manera, a base de intentos de escape, y
claro, fracasos, con tantas dosis de ese bastón de sometimiento, han quedado idiotas,
incapaces de razonar y luchar, de intentar escapar de nuevo u organizar algún plan con
los demás internos, sobresalir siquiera de alguna manera al demás ganado humano,
adormecidos mentalmente, inertes.
He permanecido pensativo las últimas jornadas, ya no sé cuantas, estoy perdiendo la
cabeza, no quiero volverme como ellos, no soporto más este lugar, no quiero pasar mi
vida aquí con un vegetal por cerebro, necesito salir de aquí o me volveré loco. Me doy
cuenta que en las últimas jornadas nos han venido a revisar más seguido, nos revisan
el cuerpo, nos alimentan más seguido, y constantemente están sacando gente, de uno
en uno, no tengo idea de qué destino les ampara, pero quisiera que me eligieran, sin
embargo veo que se llevan sólo a las personas más corpulentas, quizás se las comen, o
los estudian para conocer la razón de su gordura a base de alimento esencial no sé,
también se llevan a los más dementes, pero cada vez que intento hacer algo loco para
que me lleven solamente recibo otro extasiante bastonazo, no entiendo porqué no me
llevan, ya intenté golpear gente en su presencia, azotarme contra las paredes,
maldecirlos en voz alta, incluso me he masturbado ferozmente frente a ellos, pero
nada funciona, siento que cada vez divago más, en poco tiempo la demencia dejará de
ser algo actuado, si es que aún lo es, Joe pasa horas mirando la pared, ya casi es
incapaz de mantener una plática, he de salir de aquí, y si no puedo hacerlo en cuerpo,
al menos será en alma.
Apenas se abren las puertas salto sobre el primer obelisco que veo, tomo rápidamente
su bastón y lo uso contra él, lo pegué con fuerza sobre su abdomen, creí que hacía
efecto al instante, pero ya pasaron varios segundos y no cede, está encorvado, como
paralizado, resistiendo mientras emite los sonidos extraños que ya había escuchado
antes, como si pidiera refuerzos, en un par de segundos otro par de ellos aparecen,
vienen con su bastón apuntándome, pero de manera repentina Joe y el hombre de los
anos han saltado sobre uno de ellos, intentando quitárselo, la chica de los lunares se
interpone entre el tercer guardia y yo, tomando con las manos el bastón y recibiendo
el placentero aturdimiento sobre sus bien formados senos, no sin quitar la cara de
curiosidad ingenua que siempre la caracterizó, esta es la última oportunidad que tengo
para escapar, salí del salón para nunca volver.
He corrido por unos cuantos pasillos de cristal sin parar y he pasado a una antesala de
altos techos, con ventanales redondos, necesito salir de aquí o pronto me encontrará
alguno de ellos, golpeo con todas mis fuerzas el cristal haciendo uso el bastón y logro
romperlo, pero no veo nada hacia fuera del ventanal más que una oscuridad obscena,
me quedan un par de segundos antes de que alguien me encuentre y me regrese a esa
maldita prisión manicomio. Salto hacia fuera sin importar si caigo desde una altura
muy elevada y me rompo las piernas o me mato, da igual, cualquier cosa es mejor que
ese sitio.
Afortunadamente no estaba tan alto, he caído sobre un suelo arenoso, está todo muy
oscuro, apenas una luz verde muy tenue me alumbra, se siente más frio, parece que he
estoy afuera, sigo corriendo hasta perderme de la vista de esa construcción, hasta que
no pueda más, he corrido por algunos minutos sin parar, estoy exhausto, no puedo
más. Buscaré un lugar entre unas rocas para poder acostarme y descansar un poco.
Por fin soy libre, no hay rastro de ellos, y tampoco tengo idea de donde estoy, el aire
se siente muy pesado, como si me raspara el tracto respiratorio cada vez que inhalo,
bueno, al menos puedo hacerlo. Observo un cielo muy oscuro, veo muchas estrellas
muy grandes, creí ver una luna, pero tiene un tono verde claro brillante, y es mucho
más grande, miro hacia arriba y siento como si mirara el infinito, hay muchas estrellas
de diferentes tamaños, y colores, hasta parecerían planetas, me siento mucho más
importante ahora, como si presenciara todo y nada al mismo tiempo, el principio y el
fin de todo, un desierto cósmico, no escucho nada, excepto mi propia respiración, mis
latidos, no veo nada hacia delante, más que esta arena fina, estoy solo, sin comida ni
agua, en un lugar que desconozco, es difícil recordar hace cuanto tiempo escapé, pues
el tiempo no parece pasar, ni si quiera estoy seguro de estar en algún lugar, o quizás
me atraparon de nuevo y en este momento estoy soñando sobre aquel suelo
acolchonado. Caminaré un poco más, creo ver unas luces a lo lejos.
He llegado a lo que parece una especie de feria, veo muchas luces, y muchos seres de
apariencia surreal, como una parodia a la materia, avanzan cerca de las luces,
aparecen burbujas de diferentes formas y diseños, parecen ser vehículos, pues llevan
tripulantes, se logra percibir un aura estrambótica que cubre todo el sitio, es algo
aterrador debo aceptar, suena algo parecido a música, aunque nunca escuché algo
similar, hay mucho ruido, yo sigo oculto entre las rocas a la lejanía, prefiero no
acercarme aún si eso implica quedarme con varias dudas, me asusta además reconocer
a algunos de mis antiguos compañeros de la gran celda, confinados en una pequeña
jaula donde parece que los venden, o al menos los exhiben, reconozco a la chica de los
lunares, a Joe, y al hombre de los anos entre otros, debo ayudarlos, ellos me ayudaron
a escapar, así que no puedo dejarlos, tengo que buscar la manera.
Antes de hacer cualquier cosa, me detengo a contemplar toda esta obra intergaláctica
de atracciones, puedo ver diferentes tipos de jaulas con diferentes seres dentro, hay
algunos realmente feos, de apariencia tosca y primitiva, con ornamentaciones en el
rostro a manera de mosaico, de grandes cuerpos humanoides, parece que no estaban
muy avanzados en su civilización cuando los capturaron, y a su lado en la otra jaula,
hay unas especies de babosas, pero con forma fálica, sobre sus dorsos se ve algo que
parecen alas, del mismo material de su cuerpo pero adelgazado, son pequeñas en
proporción al cuerpo, no creo que fueran capaz de soportar el peso del animal, aunque
dentro de la jaula las agitan, y en la punta de su hocico se abren un par de pliegues que
exhiben otro par más pequeño y de tono más claro, en medio aparecen unas tiras muy
finas, como una flor de carne rosada. Allá por aquel rincón veo unos que más bien
parecerían insectos gigantes, pero de rostro redondeado, sin antenas, su cuerpo está
cubierto de una piel suave, lisa y húmeda, como de pulpo, poseen tonos azulados, y
hacen unos ruidos algo perturbadores parecidos al llanto de los bebés, por decir algo,
me resulta difícil traducir lo que veo, necesito asociarlo a algo un poco digerible para
mi entendimiento. De aquel lado veo unas cosas extrañas, son como cristales, como
miles de cristales formando una especie de figura que recordaría a un cangrejo, debo
admitir que son hermosos, se mueven con majestuosidad, dejando una estela de polvo
brillante por cada movimiento que contrasta con el fondo oscuro sobre el que se
encuentran, multiplicando la luz que se atreve a impactar contra ellos, me atrevo a
decir que si estuviera en las condiciones, incluso creo que compraría uno. Otros son
como plasma, amorfos, se conservan en unos tubos transparentes muy grandes, ni si
quiera estoy seguro de que estén vivos, pero los veo moverse, y venderse. Parecen
cosas que solamente se ven en sueños, algunos en pesadillas, cosas a las que
solamente se acercan las fantasías de las mentes más surrealistas y bizarras, pero sin
duda todos los ofrecidos en este espectáculo comparten una característica, no oponen
resistencia, ni lucha, y aunque no puedo ver si tienen ojos o alguna estructura
análoga, puedo estar seguro que si la tuvieran, reflejarían tristeza, resignados a su
destino en un sitio donde no representan más que una ganancia material.
Entre las jaulas de humanos, que abarcan unos veinte por jaula, miran el ir y venir de
los seres extraños, sin ninguna perspectiva, algunos con actitud bribona lanzan
pedazos de roca a los desafortunados con el fin de hacer que se muevan o hagan algo
para entretenerlos, pero estos se limitan a mirarlos. Se observan además diversos
productos elaborados a partir de mis congéneres, me pone la piel de gallina al
observar algunos, pude ver cosas como embutidos de humano, unos recipientes de
aceites y lo que parecerían detergentes, tapetes de piel de humano, golosinas de
lengua, pezones preparados con una especie de sustancia que recordaría a la salsa,
habían unos corrales más pequeños, rodeados de formas de vida poco inteligente,
donde se han puesto a pelear a dos especímenes de la misma o de diferentes especies,
mientras los espectadores apuestan, más que una pelea justa es una masacre,
imaginen a un hombre de unos treinta y cinco años contra un organismo de múltiples
extremidades del doble o triple de tamaño, con una piel cubierta por una sustancia tan
corrosiva que si alguien intentara lavarse las manos con eso reduciría éstas a huesos
antes de terminar, además de un tubo que sale de su cuerpo a manera de arpón,
dejando al hombre como una brocheta humana.
Mientras el festival estelar prospera sobre la infinita superficie arenosa, el ánimo
parece hacerlo también, una sustancia brillante de diferentes tonalidades se vende
entre las masas de vida, en enormes cantidades, en un momento ha aparecido un
pequeño vehículo espacial de forma piramidal y apariencia delicada, que estaciona en
medio de las multitudes y ha abierto sus puertas, de las que salen unos seres
humanoides muy delgados, extremadamente altos, de coloración carmín, con un
rostro fino, sin ningún tipo de facciones, más que una línea vertical que marca la
entrada a un orificio a la altura de lo que relacionándolo a los humanos sería su nariz,
de apariencia firme pero suave,. Tienen además un par de piernas extra, detrás del
primer par, pero que apuntan hacia atrás, y un par de senos muy grandes en cada lado,
con ventosas en las puntas en vez de pezones, los más valientes se abalanzan sobre
éstas apenas han bajado de su nave, y comienzan con una frenética orgía
intergaláctica, donde se penetran con diferentes estructuras de sus cuerpos,
introduciendo y sacando con velocidad en aquellos rostros de las ninfas, y en los
demás orificios, recorren sus cuerpos con las estructuras babosas que salen de repente
de todos los seres, de diferentes tamaños, colores y texturas, mientras las ventosas de
las ninfas se adhieren sobre los cuerpos de sus aventurados visitantes, los dos pares de
extremidades se abren y rodean a cada individuo, haciéndoles apasionadas y salvajes
caricias mientras continúan los movimientos repetidos, los sonidos jadeantes incitan a
algunos más a unirse al gran festín, mientras otros simplemente contemplan la orgía.
No pasó mucho tiempo para que los mercaderes de humanos intentando recobrar sus
clientes, lanzaran un par de éstos al frenesí sexual que ya se había formado, un
hombre y una mujer, homogeneizándose ambos contra su voluntad en un par de
segundos ante la estimulante masa de movimientos, una de las ninfas ha colocado
ambas ventosas sobre el cuello del hombre, las cuales rápidamente dejan brotar el
jugo carmesí sobre el cuerpo del pobre, mientras su cabeza es introducida en aquel
orificio en el rostro de la súcubo, lo cual parece excitarla mucho, al grado de
contraerse tanto en el momento del clímax que termina arrancándole la cabeza al
desafortunado. Mientras la mujer, ¡Dios no! ¿Qué clase de broma macabra me estás
jugando? la mujer no es otra sino la chica de los lunares , la pobre no tiene ni idea de
lo que está a punto de pasarle, con la misma expresión vacía de felicidad ingenua con
la que la conocí, no puedo quedarme aquí a mirar como la cogen por todos sus
orificios, me levanto en un segundo de mi escondite y me dirijo hacia el lugar, pero
algo me ha detenido, siento que algo ha tocado mi pierna y no me deja moverme, me
susurra algo al oído pero no puedo entenderlo, me quedo paralizado observando los
mismos pechos bien formados y pequeños que contemplaba en la granja, son los
mismos que en este momento son recorridos y amasados por esas sucias cosas,
succionados por esas asquerosas ventosas, rodeadas por esos inmundos cuerpos
grotescos, mientras es empalada por un par de varas babosas que salen del cuerpo de
dos aberrantes individuos, la penetran por la vagina y el ano al mismo tiempo, ella
grita de dolor, por primera vez veo desvanecer el semblante de ingenuidad, sus ojos
abren tanto que parece que saldrán de sus cuencas, mientras hace expresiones que
solamente se ven en el infierno, que expresan el estrujamiento de sus órganos
internos, y sus alaridos se ahogan entre los jadeos de las excitadas bestias, y sí, su
historia termina con dos, dos gajos sangrantes que es ahora en lo que se ha reducido
mi pobre amada.
La tensión ha pasado, he dado la vuelta y veo a uno de ellos, de apariencia similar a la
de los humanos, solamente que su rostro es más alargado y de un tipo de cristal en el
que me reflejo, de cuerpo pequeño, aunque no tiene ojos siento que observa
fijamente a los míos, ahora que lo veo bien no había visto uno similar en el carnaval, es
raro que haya escuchado que me susurró algo, pues no tiene boca, ni ningún orificio
visible por el cual pudiera decir algo, quizás lo hizo telepáticamente, o a través del
tacto, me dice que lo acompañe si no quiero ser el próximo número del morboso
espectáculo.
Sin muchas opciones, lo sigo a donde me lleve, hubiera querido quedarme a intentar
liberar a Joe, pero sinceramente dudo que si quiera hubiera podido ser capaz de
escapar, además que las probabilidades de éxito eran pocas, al menos me consuela
que pronto encontrará el descanso. En fin, hemos llegado, es raro pero a pesar de que
no caminamos más que uno o dos minutos no recuerdo en qué punto se ha acabado la
arena y la oscuridad, tampoco hay más luz verde, ahora todo es muy claro, no blanco,
sino claro, adimensional, no veo arriba o abajo, tampoco puedo ubicarme en el
espacio, camino hacia donde quiero, no hay gravedad más que donde mis pies se
postran. Aquel ser guía ha desaparecido, no hay nada alrededor mío, solo claridad
hasta donde alcanzo a ver. En algún punto del espacio justo sobre mi cabeza veo una
especie de fábrica o laboratorio de forma esférica transparente, sin estar construida de
material fijo, es como si se formara de ondas, camino hacia allá para ver con más
precisión, puedo ver algo, alguien, no parecen nada que hubiera visto hasta ahora,
pero tampoco sé decir como son, y brillan mucho, estoy viendo a uno o unos, no
puedo traducirlo en palabras, parece que está mirando algo a través de unas esferas
más pequeñas de color metálico, que raro, ha cambiado de forma, ahora ha tomado
una forma humanoide, muy alto, sin rostro, pero con los mismas extremidades que
nosotros, está flotando, se acerca hacia la salida, sabe que estoy aquí, y se acerca.
Me enfrié del miedo, creo que me devorará, o me matará, quizás me devuelva a aquel
sitio, pero parece que solamente me inspecciona, después de un par de ruidos de
estática comienza a hablar en mi idioma:
¿Puedes entenderme? ¿Cómo has llegado aquí? lograste escapar de la unidad de
criadero, sin embargo debo devolverte, aquí no hay nada para ti.
¡No por favor! No quiero volver, ¿quiénes son todos ustedes? ¿Qué es este lugar? ¡Por
favor no quiero volver ahí!, no sé donde estoy aquí ni allá, ni con quién, ni porqué,
¡díganme que hice! ¿Por qué no puedo recordar nada? Si van a matarme háganlo
pronto y déjenme descansar!
Tranquilízate, nadie te hará daño aquí, te explicaré lo que necesitas saber pero insistiré
en que tienes que volver:
Respecto a este lugar y a nosotros, no lo entenderías, en palabras de tu lengua, sería
como hablar de filosofía a una hormiga, pero te diré que tú y los demás de tu especie,
son parte de algo grande, de importancia para lo que concibes como universo, nuestro
mayor avance hasta ahora, aún somos inexpertos, pero continuamos descubriendo,
respecto a cuándo, bueno el tiempo no existe en este estado, en cuanto al donde, el
espacio tampoco existe, y en cuanto a quienes, no somos nadie, sólo somos la
interpretación de tu cerebro traduciendo a manera que entiendas un poco, somos
todo y nada a la misma vez, el principio y el fin, el alfa y omega en palabras tuyas.
Nosotros enviamos las primeras partículas de lo que ustedes llamaron “vida”, nosotros
sembramos aquella dinámica primigenia en su nido, y a partir de aquello se desarrolló
todo lo que conociste, lo que los de tu especie conocieron, estudiaron, todo lo que
construyeron y posteriormente se encargaron de destruir.
-¿Dices que ustedes nos crearon? Le pregunté a aquello. No, -responde- es como decir
que el jardinero crea a las flores, el simplemente siembra las semillas en condiciones
apropiadas, y espera. Nosotros de igual manera sembramos la materia, pero nada más,
de ahí en adelante lo demás fue producto de interacciones de los mismos
componentes, si bien para ustedes esto ha tardado miles de millones de años, para
nosotros no han sido más que unos momentos, esto ha sido tan rápido, hace un
momento sembramos en tu “nido”, y mientras esperamos jugaba con mi colega una
partida de jjarfpajk (juego ficticio que consiste en entrelazar y separar agujeros de
gusano de manera sincronizada para dar origen a la materia más original) y de pronto
apareces tú pidiendo explicaciones.
¿Te fijaste que en aquel sitio del que escapaste, todos los prisioneros tenían una
distinta marca en la piel de su brazo? Pues, eso es obviamente una marca de distinción
entre ustedes, por medio de la que identifican a cual “nido” pertenecen, once si
recuerdas, y por nido me refiero al planeta al que llaman Tierra. Ellos son también
terrícolas, sin embargo no habitaron contigo en aquel planeta, te lo explicaré de la
manera más sencilla que tu lenguaje pueda explicarlo: así como en tu planeta
existieron bacterias, organismos de dimensiones diminutas para ustedes, de vida
simple y fácil manejo, éstas pudieron reproducirse dentro de los laboratorios en
pequeños recipientes con todo lo necesario para su supervivencia temporal, y ustedes
las estudiaban al mismo tiempo que éstas florecían y perecían dentro de su mundo,
esas bacterias eran incapaces de pensar debido a su básica composición biológica,
pero imagina que hubieran podido hacerlo, ellas no hubieran pensado que fuera de su
caja de cultivo, pudiera haber otras cajas de cultivo con las mismas condiciones que
ellas poseían y por lo tanto otras bacterias, colocando además el cultivo en medio de
muchas otras cajas vacías, sólo para poderles crear la sensación de autenticidad y
superioridad, que creyeran que son únicas y pudieran enfocarse mejor a su propio
desarrollo sin preguntarse más cosas de las que necesitarían saber para efectos del
experimento. De este modo colocando varias cajas de cultivo con el mismo tipo de
bacteria, rodeadas de más cajas vacías, hubieran podido observar mejor los
resultados. De manera análoga hicimos lo mismo, aislando los nidos de manera que
nunca hubieran podido averiguar la existencia de otros nidos, ustedes de alguna
manera lograron lidiar con este suceso, llamándolo “dimensiones” y relacionándolo a
cuestiones de teoría de cuerdas y branas, ”Física” en palabras de ustedes. Bueno pues
para nosotros fue mucho más sencillo como haz comprendido ahora. Puedes pensar
que en nuestro experimento las cajas de cultivo se refieren a cada unidad planetaria
“Tierra” donde análogamente nosotros fuimos los científicos, y ustedes, las bacterias.
A pesar de que los estuvimos monitoreando, no podemos interferir en los resultados,
pues tenemos que comprobar o refutar nuestras propias hipótesis, sin embargo debo
reconocer que quedamos impresionados de todo lo que pudieron crear y destruir en
un lapso tan corto de tiempo, y no solamente hablo de lo científico y tecnológico, sino
también de lo no material, deidades, religiones, imperios, sectas, ustedes se
homogenizaron y heterogenizaron en gremios en diferentes tiempos de su era y
criterios, si bien fueron de las últimas especies en aparecer, lograron desplazar sin
problema a todas las demás, incluso aprovechándolas en diferentes aspectos, crearon
y asesinaron a sus propios dioses conforme su intelecto se fue desarrollando. Aunque
es una verdadera lástima aún así, que no hubieran podido evolucionar mentalmente a
la misma velocidad que destruían su planeta, se los dimos todo ordenado, todos los
componentes donde debían estar, ustedes solamente tenían que aprender a
utilizarlos, pero fueron demasiado ambiciosos, abrieron más puertas de las que podían
volver a cerrar, y de esta manera comenzó a desordenarse todo en su mundo.
La localización de los recursos vitales para ustedes distribuidos en diferentes planetas
de su Complejo espacial o galaxia (lo que llaman ustedes Vía láctea) no tuvo otro fin
que proporcionarles más recursos que permitieran su subsistencia, siempre y cuando
lograran desarrollarse intelectual y tecnológicamente lo suficiente como para poder
utilizarlos.
Lamentablemente y como sabrás, el egoísmo del humano en tu planeta lo llevó a una
autodestrucción, en vez de unificarse por una superación como especie. Fueron como
un grupo de niños intentando disfrutar el sabor de la fruta de un árbol, en vez de
realizar una pirámide humana y uno de ellos pudiera subir a la cima y bajar los frutos
para todos, decidieron pelear por la fruta caída y aplastada. Si bien hubieron unos
pocos que lograron subir en esa pirámide humana hipotética; decidieron quedarse en
el árbol y comer hasta atragantarse.
Pero eres información importante en este experimento, siempre que alguien vuelve de
su nido, después de ser estudiado y aportar aquella información tan valiosa, vuelve a
ser puesto en “circulación”, pero antes su memoria es borrada salvo pequeños detalles
finamente seleccionados, la marca de su brazo es removida, comienza a crecer vello
corporal y cabello en señal de que se encuentra activo y es enviado a alguno de los
demás nidos como persona importante y de rango político/científico, y a través de
ellos monitoreamos la situación de su planeta. Supongo que ahora te has quitado
algunas dudas respecto a tus antiguos líderes mundiales, sus extrañas actitudes en
determinadas situaciones y tanta teoría conspiracionista alrededor de ellos, si bien
eso es de poca relevancia realmente, pues después de todo, de nada le servirá al
cordero enterarse de que el lobo lo asecha, cuando éste ya ha pisado la trampa para
oso.
Eres información valiosa, quizás tardaron demasiado en tomar resultados, discúlpalos,
en cuanto a las ferias intergalácticas y los actos de salvajismo que presenciaste, es
parte de su desarrollo, también se corrompen, no son perfectos, el uso de la razón en
los seres funciona como una escalera, sirve tanto para subir, como para bajar en la
proporción deseada, y a pesar de ser una civilización más desarrollada que la tuya
también son producto de un experimento, pero más sofisticado. De hecho a veces
pienso que incluso nosotros somos parte de un experimento, y que sobre nosotros hay
algo más afinado y trabajado, posiblemente producto de otro experimento, y sobre
esa casi perfección, hay algo más, así sucesivamente como un efecto de fractales y
espejos infinitos, no lo sé, ¿quién conoce y asegura que las bacterias cultivadas no
experimentan con partículas más simples y diminutas? nadie puede ni podrá saberlo,
pues de eso se encarga siempre el eslabón más complejo que está sobre uno, pero de
eso tú ni te preocupes, regresa y me aseguraré de que se apresuren con tu estudio.
Cuando aquel Ser terminó de exponerme estos acontecimientos, me quedé atónito, no
sé qué decir o qué pensar, toda la historia de mi universo no fue más que un
experimento genérico que se llevó a cabo en diversos escenarios, y cada marca en el
brazo de cada prisionero, correspondía a un futuro habitante de la Tierra, de
diferentes Tierras, la granja de la que me había fugado era el criadero de humanos de
todos los tipos, y ahí mismo llegaban los sobrevivientes a los cataclismos de sus
planetas con el objeto de ser estudiados y comparados respecto a sus demás
congéneres. Ahora entiendo porqué no podía recordar nada, hubiera podido alterar
los resultados alertando a los demás humanos, y entiendo porqué no fui asesinado ni
utilizado como atracción biológica en aquellos carnavales intergalácticos, nunca me
sacaron porque estuvieron estudiándome sin que me diera cuenta, yo fui un
sobreviviente, quizás el único o uno de los pocos al menos, creí que había sido
secuestrado por ellos, pero fui rescatado, rescatado de mi propia especie, y de la
autodestrucción que conlleva su naturaleza, nuestra naturaleza.

El mundo en rojo

Nuestra existencia se pierde en la nada,
nadie sabe cuando ni exactamente como
pero en algún momento nos esta esperando a todos,
como un frio hoyo en la tierra, algún rincón oscuro o a plena carretera.
Todo comienza para terminar,
y ya sea una bala en la cabeza o algún vius letal,
la vida es solo un instante en nuestra realidad.
En un respiro estás fuera del vientre,
en el otro te descompones lentamente,
y tus tibias entrañas adornan el pavimento,
o a las ratas y perros les sirven de alimento.
Con la abundancia y mortalidad como las moscas,
podemos armar un macabro show desde esta fosa,
armas, bombas y gritos explotando en el aire que consumimos,
la carne y la sangre que ahora salpican a nuestros niños.
¿Qué destino depara al violento y morboso?
si los niños hoy crecen viendo el mundo en rojo.
Nos creemos indestructibles cuando somos tan vulnerables,
si el hombre paga por inventos que a la vida sean letales,
le rogaría a Dios por estar en una equivocación,
pero el hombre mismo ha visto,
que ya ha firmado por su extinción.

Universo

Turbulencia en el espacio
es la danza de los astros,
silencio inanimado,
el humo no formado.
La princesa del Sol
sucumbe ante el caballero de Urano
contra el juez de Plutón
y en Saturno el resguardo.
Y del cosmos salió
la piscina del tiempo,
la materia nombró,
el temblor es interno.
Las dimensiones bailaron sin rencor,
y del fotón se sujetaron con pasión,
el retumbe del gluón sobre el bosón
y el océano infinito nació.
Si Dios existe, seguro eyaculó el universo,
eructó el sonido  y defecó la visión,
y de  su incestuosa relación
nació el tiempo,
deforme e infinito,
que devora al universo.

Miedo

El miedo pertenece a donde puedo sentirlo,
ahí no habrá salida ni estando bajo mi piel,
miro fijamente el espejo y sólo veo el rostro de la demencia,
mi lema es la rabia, y mi bandera el odio.

¿Cómo se siente navegar sólo en la oscuridad?
¿Cómo se siente perderse en sus propias fisuras mentales?

El frío de la noche me sepulta en la penumbra,
para poder evolucionar, primero hay que perecer,
las tierras de donde provengo son falsas y corruptas,
las tierras a las que me dirijo se tiñen carmesí y llenas de paz.

¿Cómo se siente navegar sólo en la oscuridad?
¿Cómo se siente perderse en sus propias fisuras mentales?