Ya sé quien eres, puedes quitarte la máscara de verdugo,
puedes intentar ocultarte pero te sigue un aura profana de decadencia,
tu hambre de control degulle cada rincón de compasión en tí,
tu corazón está frío y podrido.
Tu gracia reside en el lamento de otros, tu risa en su llanto,
pretendes ser un mesías, pero sólo eres Judas,
pues tu mano derecha estrecha alianzas,
mientras la izquierda lleva un arma cargada.
Pero la energía perpetua es justa, y pronto llegaré a la cima,
estiraré mi mano para ayudarte a subir,
y cuando sea yo tu único soporte
te contemplaré caer.
Todo lo que construíste se derrumbará sobre ti,
y los cuervos que criaste te sacarán los ojos,
te arrastrarás buscando piedad, pero nadie te oirá,
entenderás entonces que estás completamente solo.
Pero no temas hasta entonces gran titán, que el respeto y la admiración que mereces siempre prevalecerá, incluso cuando tus fantasmas te devoren desde dentro,
aguardaré sin prisas como tú has hecho con Urano,
y te dedicaré una sonrisa cuando la soledad sea lo único que te acompañe.
Zeus.
la obscenidad de la cotidianidad
¿Sabes vivir? o sólo existes..
miércoles, 30 de septiembre de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
La montaña de niebla
Un niño caminando entre la niebla, mientras explora da un paso en falso y resbala desde la cima de una montaña, se lastima gravemente y sufre varias fracturas, algo que lo marcará de por vida, pues a pesar del terror que lo invadió en aquel momento, pensará constantemente en el traicionero sitio que le advierte que en ella debe andarse con cuidado, ese niño explorará algunos montes, ninguno como el primero, y aprenderá a hacerlo tan bien que nunca volverá a caerse, sin embargo cada vez que camina y mira a lo lejos, contempla su miedo, el niño ya es un hombre, pero de alguna manera ante aquella imponente titán de tierra y rocas no parece más que un pequeño animal asustado.
Apretando los puños y tragando saliva el nuevo hombre pone el primer pie sobre el de la intimidante y estremecedora estructura térrea, trastabillea por los nervios y la tierra se desprende con facilidad, como si el monte opusiera también cierta resistencia, pero decide continuar subiendo sin mirar hacia abajo.
Lo que pase en dalelante dependerá de la determinación y el deseo de llegar a la cima, el Apolo de los montes podría volver a caer y esta vez no llegar a contarlo, podría llegar a lo más alto que ha llegado cualquier otro, o desaparecer entre la niebla. Esta vez una niebla mucho más espesa que la que lo desubicó cuando era niño, esta vez la cúspide no puede verse desde abajo, parece que el tiempo también la ha hecho crecer, y la ha vuelto más peligrosa. Pero al igual que todos los demás seres humanos, los entes concientes como tú o como yo, cualquier cosa sería poco en comparación con vivir sabiendo que nunca pudo superar ese miedo, y la montaña de niebla lo seguiría en pesadillas hasta su último respiro.
Si, yo era ese niño, ahora soy un Apolo, pero tenía miedo, miedo de tí, y tú eres mi montaña de niebla, pero sólo ante tí me costaba serlo, aunque quería ocultarlo, me autoengañaba para sentirme fuerte.
Pero no lo seré más, he dado el primer paso, y ahora no me detendré hasta llegar a lo más alto contigo, hasta el último paso en donde pierda el equilibrio y caiga hacia el desfiladero, y en ese momento no volverás a saber de mí.
"Podría conquistar lo más alto de la montaña de niebla, pero esta vez, deseo desvanecerme en su etéreo abrazo"
Apolo.
Apretando los puños y tragando saliva el nuevo hombre pone el primer pie sobre el de la intimidante y estremecedora estructura térrea, trastabillea por los nervios y la tierra se desprende con facilidad, como si el monte opusiera también cierta resistencia, pero decide continuar subiendo sin mirar hacia abajo.
Lo que pase en dalelante dependerá de la determinación y el deseo de llegar a la cima, el Apolo de los montes podría volver a caer y esta vez no llegar a contarlo, podría llegar a lo más alto que ha llegado cualquier otro, o desaparecer entre la niebla. Esta vez una niebla mucho más espesa que la que lo desubicó cuando era niño, esta vez la cúspide no puede verse desde abajo, parece que el tiempo también la ha hecho crecer, y la ha vuelto más peligrosa. Pero al igual que todos los demás seres humanos, los entes concientes como tú o como yo, cualquier cosa sería poco en comparación con vivir sabiendo que nunca pudo superar ese miedo, y la montaña de niebla lo seguiría en pesadillas hasta su último respiro.
Si, yo era ese niño, ahora soy un Apolo, pero tenía miedo, miedo de tí, y tú eres mi montaña de niebla, pero sólo ante tí me costaba serlo, aunque quería ocultarlo, me autoengañaba para sentirme fuerte.
Pero no lo seré más, he dado el primer paso, y ahora no me detendré hasta llegar a lo más alto contigo, hasta el último paso en donde pierda el equilibrio y caiga hacia el desfiladero, y en ese momento no volverás a saber de mí.
"Podría conquistar lo más alto de la montaña de niebla, pero esta vez, deseo desvanecerme en su etéreo abrazo"
Apolo.
domingo, 1 de marzo de 2015
La Venus del miedo
Temes desde el primer momento que abres los ojos,
y miras todo lo que puedes herir,
te das cuenta que nadie estará seguro nunca más.
Temes estar en la oscuridad
y desconocer lo que te acompaña
temes saber que
pueden traicionarte
o que puedas hacerlo tú.
Todo está lleno de miedo
prudencia de las sabias cicatrices,
temes las cosas que puedes hacer
y lo que puedes hacer que yo haga.
Temes poder hacerme daño
yo temo que no intentes hacerlo,
aunque me asustan las sensaciones
que puedas hacerme sentir.
El pavor nos mantiene cuerdos
nos paraliza de retroceder
me transforma despacio en un Severín
y te proclama como mi Venus del miedo,
me enloquece poder perderte entre la niebla
aunque me aterra más poder encontrarte,
temo mirarte tan cerca de mí
y no pueda evitar postrarme.
domingo, 15 de febrero de 2015
Días extraños
Extraños días violetas
bendecidos por la melancolía,
el frío roza la piel desnuda,
¿me habré equivocado de sitio?
Un simple choque de miradas
y podríamos desintegrarnos juntos,
o continuar siendo extraños.
Somos laberintos
que se hacen más complicados con el tiempo,
cristalizados por los rencores, reflejados por el miedo,
hasta que por fín llega el día,
en que ni uno mismo puede resolverlos.
Desterrados por la tragedia
en el vientre de los susurros muertos
como inertes granos de arena,
¿Qué se supone que sienta?
cuando la sentencia ha sido autodictada,
marginados a caminar juntos hasta disolvernos,
pero siguiendo solos.
bendecidos por la melancolía,
el frío roza la piel desnuda,
¿me habré equivocado de sitio?
Un simple choque de miradas
y podríamos desintegrarnos juntos,
o continuar siendo extraños.
Somos laberintos
que se hacen más complicados con el tiempo,
cristalizados por los rencores, reflejados por el miedo,
hasta que por fín llega el día,
en que ni uno mismo puede resolverlos.
Desterrados por la tragedia
en el vientre de los susurros muertos
como inertes granos de arena,
¿Qué se supone que sienta?
cuando la sentencia ha sido autodictada,
marginados a caminar juntos hasta disolvernos,
pero siguiendo solos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)