la obscenidad de la cotidianidad

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¿Sabes vivir? o sólo existes..

domingo, 4 de agosto de 2019

El nómada de los rostros

Estoy cerca de olvidar mi rostro si no miro un espejo,
asfixiando a las musas por un espíritu añejo
los pensamientos se astillan hasta volverse engranes,
y lentamente me convierto en una máquina de carne.

Dame algo con lo que pueda aliviarme, 
pero que no me robe lo poco que aún me queda
ayúdame a no desmoronarme 
ante los vicios y yugos que me condenan.

Decidimos mirar el cielo sin mirar las mismas estrellas,
y caminamos a ciegas con el miedo de nuestras huellas
nos desvanecemos despacio entre la risas de nuestros monstruos 
y yo intento no convertirme en un nómada de los rostros.

No hay peor arquitecto que quien se atrapa en sus propias gradas,
corro en la rueda giratoria que me hace tener arcadas
cual ladrón que se roba a sí mismo, 
soy un comediante que ríe mientras se arroja hacia el abismo. 

Siempre creí ser yo quien jalaba los hilos en este acto
pero a veces me vence un ansioso instinto putrefacto
pensé que en mi laberinto de ideas sería yo el titiritero 
hasta que me di cuenta de los hilos que tiraban de mí desde hace tiempo.