la obscenidad de la cotidianidad

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¿Sabes vivir? o sólo existes..

sábado, 5 de julio de 2014

El tercer ojo




Me gustaría que alguien curara a mi tercer ojo
pues es el único que percibe la realidad sin sostén
que bebe el vino de la esencia que fermentó del placer
Mientras cabalga hasta la tundra entre los duendes de miel,
cómo percibe las sensaciones que sólo guarda para sí
me estremecería saber cómo poderlas traducir
pues mis palabras son sólo escalones
intentando llegar a un etéreo cenit.

Mi tercer ojo venda con mantos desde los luceros del fin
aullando desde los fondos de mi espíritu pasa a través de mí,
lucrando con nuestras mentes
burlando cruelmente ante la materia
mi ojo disuelve las cosas que van
por fuera de mi cabeza.

El tercer ojo ríe y el tercer ojo llora
como un bebé hace pucheros y se queja cuando se lesiona,
se vuelve piedra cuando no se valora,
el ojo que mira en la dimensión de la idea
tejiendo la seda que cubre los pensamientos
que viajan de forma discreta en el tiempo
sutílmente devoran lento el universo.

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