Nuestra existencia se pierde en la nada,
nadie sabe cuando ni exactamente como
pero en algún momento nos esta esperando a
todos,
como un frio hoyo en la tierra, algún rincón
oscuro o a plena carretera.
Todo comienza para terminar,
y ya sea una bala en la cabeza o algún vius
letal,
la vida es solo un instante en nuestra
realidad.
En un respiro estás fuera del vientre,
en el otro te descompones lentamente,
y tus tibias entrañas adornan el pavimento,
o a las ratas y perros les sirven de alimento.
Con la abundancia y mortalidad como las
moscas,
podemos armar un macabro show desde esta fosa,
armas, bombas y gritos explotando en el aire
que consumimos,
la carne y la sangre que ahora salpican a
nuestros niños.
¿Qué destino depara al violento y morboso?
si los niños hoy crecen viendo el mundo en
rojo.
Nos creemos indestructibles cuando somos tan
vulnerables,
si el hombre paga por inventos que a la vida
sean letales,
le rogaría a Dios por estar en una
equivocación,
pero el hombre mismo ha visto,
que ya ha firmado por su extinción.
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