Las confesiones pueden hacerme más sabio
Cuando a mis demonios susurran palabras mis labios
Que me declaran la guerra entre cada suspiro,
Mientras lentamente adormezco
Al letargo cotidiano de mis sentidos.
Puedo escapar por la ventana de mi no materia
Y esconderme entre matorrales de mi mente
Huelo las flores desde un lejano sitio esencia
Donde mareas de pensamientos
fluyen en mi suerte.
Ahí descansa la sombra que te atacará
Seduciendo entre los laureles de paz
Mientras el yugo se convertirá en utilidad
Entre los dorados engranes
De una obscena máquina mundial
Vienen decapitando al alma de la conciencia
Dejando sólo una cáscara de existencia
Fracasaría en su sentido de la grandeza
Como el maniquí perece
Luciendo penumbra como condena.
Un humo de simplicidad me levita
Me destila del mundo de la materia
Hacia horizontes eternos de trascendencia
Mientras mis labios se secan
Y el cuerpo es sólo un títere de la esencia.
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