la obscenidad de la cotidianidad

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¿Sabes vivir? o sólo existes..

jueves, 30 de abril de 2015

La montaña de niebla

Un niño caminando entre la niebla, mientras explora da un paso en falso y resbala desde la cima de una montaña, se lastima gravemente y sufre varias fracturas, algo que lo marcará de por vida, pues a pesar del terror que lo invadió en aquel momento, pensará constantemente en el traicionero sitio que le advierte que en ella debe andarse con cuidado, ese niño explorará algunos montes, ninguno como el primero,  y aprenderá a hacerlo tan bien que nunca volverá a caerse, sin embargo cada vez que camina y mira a lo lejos, contempla su miedo, el niño ya es un hombre, pero de alguna manera ante aquella imponente titán de tierra y rocas no parece más que un pequeño animal asustado.

Apretando los puños y tragando saliva el nuevo hombre pone el primer pie sobre el de la intimidante y estremecedora estructura térrea, trastabillea por los nervios y la tierra se desprende con facilidad, como si el monte opusiera también cierta resistencia, pero decide continuar subiendo sin mirar hacia abajo.

Lo que pase en dalelante dependerá de la determinación y el deseo de llegar a la cima, el Apolo de los montes podría volver a caer y esta vez no llegar a contarlo, podría llegar a lo más alto que ha llegado cualquier otro, o desaparecer entre la niebla. Esta vez una niebla mucho más espesa que la que lo desubicó cuando era niño, esta vez la cúspide no puede verse desde abajo, parece que el tiempo también la ha hecho crecer, y la ha vuelto más peligrosa. Pero al igual que todos los demás seres humanos, los entes concientes como tú o como yo, cualquier cosa sería poco en comparación con vivir sabiendo que nunca pudo superar ese miedo, y la montaña de niebla lo seguiría en pesadillas hasta su último respiro.

Si, yo era ese niño, ahora soy un Apolo, pero tenía miedo, miedo de tí, y tú eres mi montaña de niebla, pero sólo ante tí me costaba serlo, aunque quería ocultarlo, me autoengañaba para sentirme fuerte.
  Pero no lo seré más,  he dado el primer paso, y ahora no me detendré hasta llegar a lo más alto contigo, hasta el último paso en donde pierda el equilibrio y caiga hacia el desfiladero, y en ese momento no volverás a saber de mí.

"Podría conquistar lo más alto de la montaña de niebla, pero esta vez, deseo desvanecerme en su etéreo abrazo" 

Apolo.

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